¿Es posible ganar 1kg de grasa en 24-48 Horas?
No, no es fisiológicamente probable ganar 1kg de grasa en 24-48 horas.
Y sin embargo, es una situación muy habitual.
Fin de semana con eventos sociales, comidas fuera, más sal, más carbohidratos, quizá alcohol. El lunes por la mañana la báscula marca 1–2 kg más.
La interpretación inmediata suele ser: “He engordado.”
Desde un punto de vista fisiológico, esta conclusión rara vez es correcta. Para comprenderlo, es necesario diferenciar entre aumento de grasa corporal y variaciones agudas de peso por retención hídrica y cambios metabólicos transitorios.
1. Cuánta energía se necesita para ganar 1 kg de grasa
El tejido adiposo almacena aproximadamente 7.000–7.700 kcal por kilogramo.
Para ganar 1 kg de grasa corporal real sería necesario generar un superávit energético acumulado en ese rango, es decir, consumir esa cantidad por encima del gasto energético total.
En términos prácticos:
No basta con “comer más”.
No basta con un día alto en calorías.
No basta con un fin de semana flexible.
Se requeriría un exceso calórico elevado y sostenido durante varios días (o semanas), algo que no suele producirse en un evento social aislado.
Por tanto, un aumento brusco de 1–2 kg en 24–48 horas no corresponde fisiológicamente a ganancia de grasa corporal.
2. Qué está aumentando realmente el peso
Cuando la báscula sube de forma rápida, el origen suele ser multifactorial.
A. Repleción de glucógeno y agua asociada
El glucógeno es la forma en que almacenamos carbohidratos en hígado y músculo. Cada gramo de glucógeno se almacena junto a aproximadamente 3–4 gramos de agua.
Si durante el fin de semana se consumen más carbohidratos de lo habitual:
Se rellenan depósitos de glucógeno.
Aumenta el agua intracelular.
El peso corporal sube.
Este incremento es funcional y reversible.
B. Mayor ingesta de sodio
Las comidas fuera de casa suelen contener mayor cantidad de sal.
El sodio favorece la retención de líquidos para mantener el equilibrio osmótico. Esto puede traducirse en aumentos rápidos de peso por retención extracelular.
Esta retención suele normalizarse en 24–72 horas cuando se retoma la alimentación habitual.
C. Aumento del volumen digestivo
Un mayor volumen de comida implica:
Más contenido gastrointestinal.
Mayor peso temporal.
Digestión más prolongada.
No todo lo que refleja la báscula corresponde a tejido corporal.
D. Estrés fisiológico transitorio
Alcohol, alteraciones del sueño o ruptura de la rutina pueden elevar transitoriamente el cortisol. El cortisol favorece la retención hídrica y puede generar sensación de hinchazón.
Nuevamente, hablamos de cambios temporales.
3. El error más frecuente: la reacción compensatoria
Paradójicamente, el mayor impacto negativo no suele venir del fin de semana, sino de la respuesta del lunes.
Conductas frecuentes:
Restricción calórica excesiva.
Saltarse comidas.
Cardio como castigo.
Aumento desproporcionado del ejercicio.
Abandono del proceso por frustración.
Estas estrategias elevan el estrés fisiológico, alteran el apetito y dificultan la regulación hormonal, generando ciclos de restricción y descontrol que sí pueden interferir con la pérdida de grasa a medio plazo.
4. Qué hacer ante una subida puntual de peso
La estrategia adecuada es simple y basada en fisiología:
Retomar la estructura habitual de alimentación.
Priorizar proteína y alimentos frescos.
Mantener movimiento regular (idealmente entrenamiento de fuerza).
Hidratarse con normalidad.
Dormir adecuadamente.
En la mayoría de los casos, el peso se normaliza en 48–72 horas.
El cuerpo posee mecanismos eficaces de autorregulación cuando no se ve sometido a extremos.
5. Una reflexión final
La pérdida de grasa no se define por variaciones de 24 horas, sino por tendencias sostenidas en el tiempo. Confundir retención hídrica con ganancia de grasa genera ansiedad innecesaria y conduce a decisiones impulsivas.
Comprender la fisiología detrás de estos cambios permite:
Reducir la frustración.
Evitar compensaciones perjudiciales.
Mantener la coherencia en el proceso.
La báscula puede cambiar rápidamente. El tejido adiposo, no.
Y entender esta diferencia es clave para sostener cualquier proceso de mejora corporal con equilibrio y criterio.
Si esto te ocurre con frecuencia, quizá no necesitas más restricción, sino más comprensión de cómo funciona tu cuerpo. Espero que esta información te sea útil.
Un abrazo
Anna

