¿Carbohidratos en la cena? Por qué puede ayudarte (especialmente después de los 40)

Durante años nos han repetido la misma consigna: “No comas carbohidratos por la noche que engordan”.

Sin embargo, cuando entendemos la fisiología, cronobiología y contexto hormonal, la realidad es bastante más matizada.

En muchas mujeres, especialmente en perimenopausia o menopausia, incluir hidratos bien elegidos en la cena puede ser una estrategia metabólicamente inteligente.

Vamos a verlo con claridad.

¿Por qué incluir carbohidratos en a cena puede ayudar?

Por varios motivos que paso a explicarte:

  1. Mejora el descanso: los hidratos favorecen la entrada de triptófano al cerebro, precursor de serotonina y melatonina. Esto puede facilitar mayor sensación de calma nocturna, menos despertares de madrugada, mejorar la conciliación del sueño. En mujeres con estrés elevado o que suelen despertar entre 3-5 a.m., una cena extremadamente baja en carbohidratos puede mantener el cortisol elevado durante la noche y empeorar el panorama. Recuerda además, que el sueño regula leptina y grelina (hormonas saciedad y hambre), la sensibilidad a la insulina y gestión del apetito al día siguiente.

  2. Reducción del cortisol nocturno: cuando la ingesta de carbohidratos es muy baja durante todo el día y además hay estrés crónico, el cuerpo puede compensar elevando el cortisol para mantener la glucosa estable. Un pequeño aporte estructurado de hidratos en la cena señaliza seguridad energética, reduce la necesidad de liberar glucosa vía estrés y favorece un entorno hormona más estable.

  3. Mejora de adherencia: algunas mujeres presentan antojos nocturnos, episodios de dulce por la tarde-noche, sensación de “me falta algo” al final del día. Incluir carbos de forma planificada reduce la sensación de restricción y mejora la sostenibilidad del plan.

  4. Apoyo al rendimiento si entrenas fuerza: si entrenas por la tarde, incluir hidratos en la cena favorece la reposición del glucógeno, mejora la recuperación muscular y optimiza la señal anabólica cuando la proteína está bien cubierta. Esto es clave para la recomposición corporal.

¿A quién puede beneficiar más?

  • Mujeres en perimenopausia con despertares nocturnos

  • Mujeres con dieta crónica muy baja en carbohidratos

  • Mujeres con episodios de atracón nocturno

  • Mujeres que entrenan fuerza

  • Mujeres con alto estrés

Como siempre, el contexto importa. No es imprescindible en personas con resistencia a la insulina severa mal controlada, situaciones donde el total calórico ya está excedido. El contexto siempre manda.

¿Cómo debemos incuirlos?

Aquí está la clave, hidratos estructurados, no improvisados. Es decir, una porción definida, de una fuente de calidad, integrado dentro del total calórico y acompañado de proteína y fibra.

Prioriza patata o boniato cocido, quinoa, legumbres si son bien toleradas, avena si encaja en el plan, fruta entera. Evita como base habitual, harinas refinadas, postres azucarados, pan blanco en exceso, mezclas ultraprocesadas de grasa y azúcar.

Lo que realmente importa.

Incluir carbohidratos en la cena no es una regla universal. Es una herramienta. Si duermes bien, no tienes ansiedad nocturna y tu plan funciona, no necesitas cambiarlo si no quieres. Pero quizás te puede interesar probarlo si :

  • Te despiertas de madrudaga

  • Tienes hambre intensa por la noche

  • Acabas picando dulce

  • Sientes rigidez excesiva en el plan.

Y si quiero adelgazar, ¿los incluyo o no en la cena?

Aquí desmontamos el mito.

La idea de que “por la noche los carbohidratos no se queman” vienen de una interpretación simplificada del metabolismo. Pero el cuerpo no funciona por comidas aisladas, sino por balance energético global.

La ganancia de grasa depende de un superávit calórico sostenido, no de la hora a la que comes.

Lo que realmente ocurre:

  • El metabolismo no se apaga por la noche, el cuerpo sigue gastando energía (metabolismo basal).

  • Los carbohidratos primero reponen glucógeno hepático y muscular.

  • La conversión directa a grasa es limitada si no hay exceso calórico mantenido.

  • El balance se regula en 24 horas (o varios días), no en una sola cena.

Los carbohidratos en la cena “no engordan por la noche”, lo que engorda es el exceso calórico mantenido. Pero bien utilizados, pueden:

  • Mejorar el descanso

  • Reducir la activación del cortisol

  • Aumentar la adherencia al plan

  • Facilitar la recomposición corporal

  • Dar sensación de estabilidad metabólica

Y cuando el cuerpo se siente seguro, responde mejor. No se trata de prohibir se trata de estructurar. Cuando empiezas a usar herramientas estratégicas, la experiencia de cuidarte cambia completamente.

¿En tu caso te compensa incluirlos?

La verdadera reflexión no es si prohibir o permitir. Es preguntarte:

¿Te ayudan a dormir mejor?

¿Reducen tu ansiedad nocturna?

¿Mejoran tu adherencia al plan?

¿Te aportan sensación de estabilidad metabólica?

Si la respuesta es sí, pueden ser una herramienta estratégica para ti dentro de un plan estructurado.

Si no te aportan beneficios claros, quizá no sean necesarios. La nutrición no debería basarse en normas rígidas, sino en decisiones informadas y personalizadas. Porque lo que transforma tu cuerpo no es una regla universal. Es la coherencia entre tu fisiología, tu contexto y tu estrategia.

¿Y si tu cuerpo no está respondiendo como esperas?

Si a pesar de toda la información que tienes y de cuidarte, sientes que tu cuerpo no responde como esperas, necesitas una estrategia ajustada a tu realidad, que tenga en cuenta tu historial de dietas, nivel de estrés, descanso, etapa hormonal, sensibilidad a la insulina….

Si quieres que analicemos tu caso y diseñemos un plan estructurado y sostenible para ti, puedes reservar tu sesión aquí:

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Será una oportunidad para entender qué está frenando tu progreso y empezar a trabajar con tu cuerpo, no contra él.

Un abrazo

Anna

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